La escritura occidental funciona con un alfabeto que se compone de letras que no tienen significado por sí mismas sino que representan un sonido y funcionan junto a otras letras. Es una escritura fonética: la M con la A suena MA.

Pero el chino es algo muy diferente, los caracteres chinos tienen significado por sí solos y cuando se juntan con otros caracteres forman un significado más complejo. Es una escritura logográfica.:

人 = persona (se pronuncia Rén)   口 = boca (se pronuncia Kǒu)

人口 = población (se pronuncia Rénkǒu)

Ahora imagínense una marca que necesita traducirse al chino, se le presenta este dilema:

  • Si traduce la marca fonéticamente, de manera que pronunciada en chino suene parecido a su pronunciación original, los signos probablemente signifiquen cosas que tengan poco o nada que ver con la marca.
  • Si traduce la marca con signos que signifiquen algo que tiene que ver con la marca, probablemente su pronunciación no suena nada parecido a la pronunciación original.

¿Cómo resuelven este dilema las marcas? Brandemia nos lo explica clarísimo: El curioso proceso de traducir marcas al chino

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